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Antecedentes

Se trata de una iniciativa que nació en 1997 de la colaboración entre EL ENTE DELLO SPETTACOLO y la revista El Cinematógrafo en colaboración con dos grandes productoras, Medusa Films y RAI Cinema.

El cine, es una maravillosa experiencia humana que enriquece nuestra personalidad o la destruye según el caso. Edifica al hombre al hacerlo más él mismo, o lo destruye al sumergirlo en la despersonalización o al anonimato. Por estas razones, queremos mostrar al mundo y a nuestro país todas las posibilidades que tiene el cine para aportar para construir un mundo afincado en lo mejor de nosotros: solidaridad, el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud etc. En fin, El Festival Internacional de Cine con valores es la fantástica oportunidad como espacio de encuentro entre las personas para compartir lo que han aprendido; no hay mejor manera de aprender acerca de la vida que compartiéndola.

Hoy en día es un evento en el que participan conjuntos locales, regionales, nacionales e internacionales, con el fin de mostrar sus realizaciones cinematográficas. En nuestro caso es presentar un cine con valores para fomentar el diálogo, la cultura y la comunión entre los hombres de distintas razas, lenguas, religiones, creencia, estrato social y formas de pensar.

Objetivos

Promover

La producción, presentación y consumo de un cine de calidad, que proponga cultura y valores universales, aquellos que hacen que el hombre sea más auténticamente hombre, libre, entregado, dialogante.

Brindar

Un foro a producciones que desempeñen una función social: la técnica cinematográfica nunca debe prevalecer sobre el hombre y sobre la vida sacrificándolos en aras de la creación artística.

Fomentar

A través del cine, el diálogo y la comunión entre los hombres de distintas razas, lenguas, religiones, creencias, estrato social y formas de pensar, con total apertura y libertad. Se trata sí de cine espiritual, pero no clerical, ni cine de sotana.

Proyectar

Películas que no se reduzcan a la banalidad del sexo, la violencia gratuita o el simple hastío de la vida, invirtiendo fuerzas y energías para emprender una acción educadora, justamente a través de aquellas películas que presentan los signos de la calidad artística, de la conciencia humana y de la realidad interior.